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martes, 8 de agosto de 2017

ENTREVISTA a RAY LORIGA (Rendición).

megustaleer - Ray LorigaAutor

Ray Loriga (Madrid, 1967), novelista, guionista y director de cine,es autor de las novelas Lo peor de todo (1992), Héroes (1993), Caídos del cielo (1995), Tokio ya no nos quiere (1999), Trífero (2000 y 2014), El hombre que inventó Manhattan (2004), Ya sólo habla de amor (2008), Sombrero y Mississippi (2010), El bebedor de lágrimas (2011) y Za Za, emperador de Ibiza (2014), y de los libros de relatos Días extraños (1994), Días aún más extraños (2007) y Los oficiales y El destino de Cordelia (2009). Su obra literaria, traducida a catorce idiomas, es una de las mejor valoradas por la crítica nacional e internacional. Como guionista de cine ha colaborado, entre otros, con Pedro Almodóvar y Carlos Saura. Ha dirigido las películas La pistola de mi hermano, adaptación de su novela Caídos del cielo, y Teresa, el cuerpo de Cristo. Ha colaborado en publicaciones como Ajoblanco, El Europeo, El País y El Canto de la Tripulación.

megustaleer - Rendición (Premio Alfaguara de novela 2017) - Ray LorigaSinopsis

¿Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias?

La guerra dura ya una década y nadie sabe a ciencia cierta cómo transcurre, qué bando fue el agresor y cuál el agredido. En la comarca, la vida ha continuado entre el temor a la delación y la añoranza de los que fueron al frente.  Cuando llega el momento de evacuar la zona por seguridad, él emprende camino junto a su mujer y al niño Julio, que ayuda a amortiguar el dolor por la ausencia de los hijos soldados. 

Un futuro protegido parece aguardarles en la ciudad transparente, donde todo es de dominio público y extrañamente alegre. Allí los recuerdos desaparecen; no existe intimidad, ni siquiera se puede sentir miedo. Hasta el momento en que la conciencia despierta y se impone asumir las consecuencias.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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La semana pasada, al anunciaros que me cogía vacaciones, os comenté que tenía intención de publicar algunas entrevistas que aún estaban pendientes. La que realizamos a Ray Loriga en el mes de junio era una de ellas. He considerado que, dado que Loriga se ha alzado recientemente con el Premio Alfaguara de Novela, no podía quedar en el tintero hasta el mes de septiembre, máxime cuando, de Rendición, el jurado del premio ha dicho que se trata de «Una novela kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos». Así que, aquí la tenéis.  Esto es lo que Ray Loriga nos contó.

Marisa G.- Ray, en primer lugar muchas felicidades por ese premio. A un autor con una trayectoria como la tuya no le hacen falta premios para reafirmarse aunque siempre vienen bien, ¿verdad?

Ray L.- Muchas gracias. Y sí que viene bien. Viene bien en todos los sentidos, no solamente en lo crematístico, por ser finos, sino también por la exposición, la difusión por Hispanoamerica que te permite llegar a más lectores. Aunque de todos modos, con el libro anterior estuve en la Feria de Bogotá, en Guadalajara,... Siempre he viajado con los libros. No obstante, esto es más brutal. Por otro lado, hay que tener en cuenta el prestigio del jurado, tan exquisito. Son colegas a los que he leído, salvo a Eva Cosculluela, la librera de Zaragoza a la que conozco y además escribe crítica literaria. También habría que considerar los antecedentes, los anteriores premiados,... Todo eso junto hace que uno siga con ganas de seguir trabajando.

M.G.- Te he leído decir que es un premio honesto. Algo muy importante.

R.L.- Lo he dicho muchas veces y la gente lo dudará mil veces más porque aquí parece que todo es sospechoso. Yo yo he sido jurado de ese premio y no supe nunca quién estaba debajo de cada plica. Ni yo lo supe ni la editorial me dio nunca ninguna pista de quién podría ser.

M.G.- Has escrito novelas, relatos, guiones de cine. No solo eres escritor, también has dirigido dos películas. Una que es una adaptación de una de tus novelas y la otra Teresa, el cuerpo de Cristo. Me llama la atención que te fijaras en la religiosa para hacer la película.

R.L.- En una santa de Ávila y de Triana. Lo dije en su día, me gustaba mucho la figura de Teresa. La he leído con frecuencia. Para empezar es la primera mujer doctora de la Iglesia en un tiempo muy duro para las mujeres, muy difíciles. Lo sigue siendo ahora así que imagínate antaño. Además era muy buena escritora y muy  buena lectora. La santa patrona de todos los escritores católicos del mundo.

M.G.- ¿En serio? Eso no lo sabía.

R.L.- Eso lo sabe poca gente. Lo que incluye a Samuel Beckett y por supuesto a todos los irlandeses. Todo eso me hacía ilusión porque, aunque no sea especialmente creyente, me interesaba la dimensión intelectual de esta mujer.

M.G.- A Santa Teresa no le gustaba absolutamente nada esta ciudad en la que estamos, Sevilla. 

R.L.- No lo pasó muy bien por aquí.

M.G.- Eso he leído. Por lo visto, también comentaba que a las sevillanas se nos nota en la mirada que estamos  alejadas de Dios.

R.L.- Tenía carácter la mujer. En Madrid no la dejaban ni entrar.

M.G.- Carácter fuerte, sí. Bueno centrémonos en Rendición. Se dice que es una novela con un toque distópico y digo solo «un toque» porque es verdad que dibujas un mundo diferente al que vivimos pero también hay similitudes con nuestra realidad.

R.L.- La verdad es que lo de las distopía lo voy a quitar de la promoción porque esta novela habla de hoy, de aquí y de ahora. Al menos ese era mi empeño aunque utilizara el territorio de la fábula y algo que me inventé que se llama «retrofuturo», aunque tampoco me lo he inventado del todo. Son esos futuros que nunca llegaron a ser. En realidad, quería hablar de mis dudas de este hoy, de este aquí y de este ahora. Y cuando digo de este aquí no me refiero a Sevilla o a España, me refiero, como mínimo, al mundo occidental.

M.G.- Pero de todos modos Ray, tú aquí planteas cuestiones que enlazan con esta distopía de la que hablamos. Por ejemplo hay una guerra que dura diez años, un sistema de seguimiento de las personas,... Pero también te digo que las emociones y las sentimientos del narrador son muy de este mundo.

R.L.- Exacto. Lo que he intentado es un acercamiento casi hiperrealista a una fábula, aunque no sé si lo he conseguido. Los personajes se hacen inventario constante de su situación y comprueban, por ponerte un ejemplo, cuántas latas de atún les quedan. Quería jugar con dos técnicas, con esos dos mundos. Uno parece el futuro pero luego está ese conteo de la realidad, el saber que nos quedan exactamente dos latas de atún, una botella de vino,... Y cada vez nos va quedando menos.

M.G.- En la sinopsis figura la siguiente pregunta: «¿Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias?» ¿Esta interrogación define, explica, justifica toda la novela?

R.L.- De alguna manera sí. A circunstancias distintas, ¿quiénes somos de verdad? ¿Qué es del poderoso cuando pierde el poder? ¿Qué es del humilde cuando lo gana? De todas esas cuestiones es de las que quería hablar. 

M.G.- Y lo haces a través de un matrimonio que acoge a un niño que aparece de repente en la puerta de la casa. Me resulta curioso que tengas la costumbre de no poner nombres a los personajes. En Rendición, hay personajes que sí lo tiene pero los principales no, ¿por qué?

R.L.- Bueno, en algunas de mis novelas sí lo tienen y en otras no. Tengo una novela que se llama Trífero, es el apellido del protagonista -Saúl Trífero-. En Tokio no nos quiere, el protagonista es un hombre que va olvidándolo todo y al final no recuerda ni su nombre. En esta lo que pretendía era invitar al lector, de alguna manera, a un monólogo interior donde el personaje no está contando al lector lo que le sucede, ni lo que piensa, ni lo que siente, sino que se lo está contando a sí mismo, con lo cual él sí sabe cómo se llama y a su mujer él la llama «Ella» porque él sí sabe cómo se llama su mujer, y sabe de qué país está hablando, de qué guerra,... He intentado ese equilibrio sutil para que el lector pudiera asistir a una narración donde el personaje obvia las cosas que da por sentadas.

M.G.- Es como si estuviera escribiendo un diario.

R.L.- Es un run-run de su cabeza. Ni siquiera tiene la intención de dejar nada por escrito. El personaje va reaccionando según van sucediendo las cosas.

M.G.- En este matrimonio, entre él y ella, hay diferencias culturales. Ella es mucho más culta mientras él es más ignorante. No sé si esto ha influido a la hora de elegir la voz narradora. ¿Por qué contar la historia a través de él y no de ella?

R.L.- Bueno, alguna voz tenía que elegir pero normalmente me he sentido más confortable con una voz masculina. De todos modos tengo un personaje, Virginia, una joven periodista que reaparece en algunos de mis libros como por ejemplo El hombre que inventó Manhattan con la que me divierto mucho. En cualquier caso, lo que me sale más natural es escribir con la voz de un hombre porque para mí, está claro, es más cercano. Esto no quiere decir que sea más fácil porque todas las voces son difíciles en literatura. Y ese hombre no se parece a mí en nada. 

M.G.- Me gusta que lo aclares porque quería preguntártelo. De todos modos, y como digo, hay diferencias culturales entre él y ella. Él tiene un sentido muy fuerte de lo que es el bien y el mal, al menos yo así lo percibo.

R.L.- Bueno tiene las verdades del barquero. Que nadie se piense que el tipo este le va a descubrir ahora... Lo que yo he intentado en el libro es, una vez creada esa voz y ese personaje, ser justo con esas reglas y no incluir mi voz por encima de la suya.

M.G.- Pero en comparación con ella... Ella es mucho más manipulable.

R.L.- Ella se adapta mejor al entorno. 

M.G.- Más maleable, entonces.

R.L.- No lo sé. Quizá la palabra sea versátil. El matiz es muy fino. Ella se adapta mejor en un mundo darwinista. Antes se hacía hincapié en la constancia del ser humano. Ahora todo el mundo dice que la capacidad del futuro es la flexibilidad, la capacidad de cambiar y adaptarte a una nueva circunstancia. Y es en esa situación en la que yo quería indagar y ver si los lectores comparten conmigo algunas de mis dudas, mis inquietudes,...

M.G.- A ver, no hay necesidad de elegir entre un personaje u otro pero si como lectora me tengo que posicionar, y siguiendo la corriente del maniqueísmo, yo me quedo con él. Me parece mejor persona.

R.L.- Una valoración injusta porque ella no llega a explicarse por sí misma. Solo sabemos de ella lo que él nos cuenta.

M.G.- Hombre, visto así...  No lo había pensado.

Bueno,  ¿y qué cuentas de Julio, el niño que acoge el matrimonio? ¿Qué papel pretendías que jugara en la narración?

R.L.- Tampoco te puedo contar mucho pero pretendía que creara inquietud porque primero el niño no habla, no sabemos de dónde viene, no sabemos si pertenece al enemigo. Lo único que sabemos es de la necesidad del matrimonio por llenar la ausencia de sus hijos con otro cariño y otro cuidado. Él teme que la primera palabra que el niño diga no sea «Gracias» y esa inquietud es la que cruza toda la novela.

M.G.- A él lo veo evolucionar a lo largo de la historia. Es un personaje que se hace mil preguntas y que reafirma esa teoría de que a los gobiernos no les interesa un pueblo que piensa por sí mismo.

R.L.- No, no... Si ya hemos consensuado entre unos cuantos ¿para qué vas a opinar tú? También he querido indagar en estos temas que no son estrictamente políticos, sino sociales. Es decir, la política es la organización de lo social. Somos un grupo y nos tenemos que organizar de alguna manera. O eso o nos matamos en una guerra. Quería plantear qué lugar tenía la identidad de cada uno, la identidad individual, y cómo es juzgada por el consenso general. Si eres un estorbo para nuestra felicidad, nosotros decidiremos. Te dejaremos la libertad de expresión pero no nos interesa un pimiento. 

M.G.- Rendición es una novela de frases potentes.

R.L.- En el fondo es literatura.

M.G.- Sí pero hay literatura que te hace reflexionar y en esta novela hay mucha reflexión.

R.L.- La buena literatura tiene que ir asociada a la reflexión. Con esto no quiero decir que la mía lo sea. No presumo de eso.

M.G.- Bueno, la crítica y los lectores lo dicen.



R.L.- Sí, han salido críticas muy serias, de muy buenos críticos literarios que casi me avergüenzan pero por otro lado me alegran mucho. Esto es ditirambo, elogio por encima de mérito que yo agradezco mucho. Ellos piensan que es una buena novela y tampoco quiero pecar de falsa humildad porque es lo que yo pretendía conseguir, una buena novela, buena literatura pero la literatura pasa por mil cosas, el sonido, el ritmo, el fraseo,... Y por supuesto está la intención y el hecho de llegar al lector. Es muy difícil conseguir todo eso. Ese es el trabajo de un escritor. 

martes, 1 de agosto de 2017

CERRADO POR DESCANSO DEL PERSONAL.

1 de agosto. Unos van y otros vuelven. En mi caso, no sé si voy o vengo pero lo que sí tengo claro es que Books & Co. se toma un descanso hasta el próximo lunes 4 de septiembre. De todos modos, y sin prometer nada, es probable que no sea un cierre total porque, como todavía me quedan algunas entrevistas que sacar, intentaré publicarlas en este mes para que no se me junten con las que se vaticinan para septiembre.

Espero que los que regreséis de vuestras vacaciones lo hayáis hecho con fuerzas renovadas. A los que os vais, disfrutad muchísimo y cargad las pilas.

¡¡Nos vemos a la vuelta con nuevas lecturas!!


[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]

lunes, 31 de julio de 2017

FANTASÍA LUMPEN de Javier Sáez de Ibarra.

Resultado de imagen de fantasía lumpen

Editorial: Páginas de Espuma.
Fecha publicación:  febrero,2017
 Precio: 18,00 €
Género: Cuentos.
Nª Páginas: 216
Edición: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-8393-214-8
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autor


Javier Sáez de Ibarra trabaja en un instituto donde imparte Lengua y Literatura y es profesor en la Escuela de Escritores de Madrid. Autor de numerosas antologías, sus estudios y reseñas aparecen en revistas como El Buen Salvaje, El Cuaderno, Quimera o Turia. Es el editor de la obra de Hipólito G. Navarro, El pez volador (2008). Ha publicado el poemario Motivos (2006) y los libros de cuentos: El lector de Spinoza (Páginas de Espuma, 2004), Propuesta imposible (Páginas de Espuma, 2008). Relatos suyos se recogen en las antologías de referencia más recientes y han sido traducidos al inglés. Su obra Mirar al agua. Cuentos plásticos (Páginas de Espuma, 2009) obtuvo el I Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, y por Bulevar (Páginas de Espuma, 2013) el XI Premio Setenil al mejor libro de relatos del año.

Sinopsis


«Todo el mundo sabe que la guerra ha terminado, que los buenos perdieron, que la pelea estaba amañada… Los pobres siguen siendo pobres, los ricos se hacen más ricos. Eso es lo que pasa. Todo el mundo lo sabe», cantaba Leonard Cohen. Ahora nuestras voces se apagan, nuestra lucha declina, nuestra lengua se rompe en pedazos, nuestros sueños son negados. Y vamos convirtiéndonos lentamente en fantasmas…

Cada cuento de Fantasía lumpen es huella de vidas que sucumben o resisten a este orden de inhumanidad. La pérdida, el fracaso, el desahucio del sentido; pero también la dignidad, el honor y la fortaleza de unos y otros se hallan en estas páginas. Su lenguaje, reflexivo unas veces, irónico otras, nunca convencional y pleno de hallazgos, ilumina las circunstancias en que vivimos. La literatura de Javier Sáez de Ibarra es, de nuevo, interpelación, crítica, posibilidad.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]



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La semana pasada publicaba la entrevista a Javier Sáez de Ibarra, un encuentro que tuvo lugar en el mes de junio con motivo de su nuevo volumen de cuentos,  Fantasía lumpen, y que veía la luz de la mano de Páginas de Espuma (puedes leer la entrevista aquí). En aquel momento solo tuve tiempo para enfrentarme a algunas de las historias que el autor recoge en este volumen, leí algunos cuentos allí y allá para hacerme una idea del tipo de historias que Sáez de Ibarra nos proponía. Sin embargo, no ha sido hasta hace unos días cuando me he zambullido de lleno en Fantasía lumpen, releyendo aquellos cuentos que ya leí en su momento y descubriendo los restantes. Es ahora cuando puedo decir con absoluta certeza que hay cuentos y cuentos o cuentistas y cuentistas pero con esta afirmación no pretendo caer en un simple juego de comparaciones sobre la calidad literaria. No. La cosa va por otros derroteros.

Fantasía lumpen se compone de tres partes -Fantasía, Rendijas y Capitalismo- , siendo la segunda parte la que contiene los cuentos más antiguos, tal y como nos informó el autor, mientras que la primera y la última contienen historias muy vinculadas con la crisis económica.

Fantasías engloba un total de diecinueve cuentos en los que, aunque sea a modo de pincelada, asoma alguna alucinación, alguna ilusión, algún espejismo ya sea en forma de jefe depredador, dirigentes políticos que nos saludan con la mano desde la pantalla de la tele o individuos milagreros. Por los cuentos de esta primera parte, todos ellos muy vinculados con la crisis y que,  en realidad, sustentan una crítica social, pasean jóvenes parados con alcohol hasta las cejas, empleados que solicitan una mejora laboral, vigilantes nocturnos a los que la noche y el silencio les juega una mala pasada, empresarios arruinados y suicidas u okupas que viven experiencias religiosas, por poner un ejemplo. Mis preferidos de esta primera parte son Pedir de verdad que te noqueará ante un situación extrema pero con una intención brutal, El patrón de los deseos con un desarrollo mágico y divertido a la vez, pero con un final brillante que incluso te arranca una carcajada o De tal palo que también sería un cuento a destacar porque en realidad son dos, uno más accesible o liviano mientras que el otro, articulado por medio de notas al margen que construyen otra historia distinta, tiene un toque mucho más solemne o shakesperiano como bien dice el autor en una nota al pie, y en el que, lo que no se dice es lo que realmente tiene importancia.

Decía antes que, en palabras del Sáez de Ibarra, Rendijas aglutina los cuentos más antiguos, siete en total, y del que me gustaría destacar Entre mensajes porque retrata una realidad aplastante a mi juicio, a través de un engranaje de frases dialogadas y pensamientos que muestran las dos caras del ser humano. Juega aquí el autor con distinta grafía para dejar constancia de lo que se dice y de lo que se piensa, en una suerte de pensamiento-bucle en el que el interlocutor-personaje se enreda una y otra vez.

Por último, Capitalismo solo recoge un solo cuento, Cuento capitalismo, el más largo de todos y que, según nos dijo el autor en la entrevista, «Es un cuento en el que recojo el origen de la historia del capitalismo desde hace unos doscientos y pico de años hasta la actualidad y a la vez, con un historiográfica, voy insertando como pequeños cuentos ilustrativos de todo esto». 

Muchos de estos cuentos son como pequeños fogonazos, como si al lector se le permitiera mirar a través de un pequeño orificio alguna escena que se desarrolle al otro lado, dejándolo contemplar una revelación momentánea para enseñarnos, en ocasiones, historias complejas, duras y hasta crueles pero a las que no les falta una pizca de humor que nos permita asomarnos a esas situaciones complejas con algo menos de tensión.

No tiene Sáez de Ibarra ningún problema a la hora de meterse en la piel de un narrador o fabricar uno omnisciente. El  empleo de una primera o una tercera persona en sus cuentos es algo casi intrascendental, un recurso que simplemente está al servicio de la historia. No obstante, sí me gustaría enfatizar la habilidad para calzarse la piel de una mujer. Me han gustado esas voces femeninas que me hablan directamente y que, a veces, me han perturbado. Y eso me lleva a hablaros de los personajes, o más bien de un personaje, en singular, de Tomi, que se cuela en más de un cuento ya sea como invitado o como anfitrión. Javier Sáez recurre a este personaje en tres cuentos, si no recuerdo mal, y lo veremos en tres etapas distintas de su vida. No cabe pensar que estamos ante personas diferentes que comparten nombre. En realidad, creo que la intención del autor es mostrarnos la evolución del personaje que si bien, en sus inicios no dejaba de ser un joven alcoholizado, más tarde, en una edad más adulta, sacará su lado más protector y ¿conservador? para cuidar de sus polluelos y alejarlos de las malas influencias. 

Y Tomi también será el encargado de protagonizar un cuento con un punto de vista original y novedoso, un cuento que nos conducirá a un desenlace con un toque de genialidad fantástico.

Los cuentos de Fantasía lumpen exploran la realidad, ambigua a veces, casi extra corpórea otras, a lo largo de una longitud variableaunque tienden a ser breves, salvo Cuento capitalismo que cierra el volumen y que, según nos aconseja el autor, debe ser el último que sea lea. Se aleja Sáez de Ibarra de unos diálogos encorsetados por las normas, esos en los que la intervención de cada interlocutor viene precedida por un guion. En Fantasía lumpen, los diálogos vuelan con libertad, juegan revoltosos con la narración, con los textos y las historias que se construyen sobre un léxico acorde a lo narrado, un vocabulario actual, rotundo, coloquial,...

En resumen, Fantasía lumpen se adentra en terrenos inexplorados. No se conforma el autor con narrar pequeñas historias con la típica estructura de introducción, nudo y desenlace. Sáez de Ibarra es un aventurero de las letras, siempre dispuesto a dar un paso más aunque eso signifique cruzar fronteras. Por este motivo, creo que este volumen encaja perfectamente entre aquellos lectores aficionados a los cuentos y a los relatos pero que, a la vez, gusten de ser sorprendidos con propuestas innovadoras.

 Te garantizo que no te dejarán indiferente.

«Es agradable poder hablar sin miedo; y no obstante, casi nunca nos lo permitimos».
[Lazos; pág. 153]


[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]


Retos:

- Autores de la A a la Z
- 25 Españoles
- 100 libros

Puedes adquirirlo aquí:


viernes, 28 de julio de 2017

EL ENIGMA MURILLO de Andrés González-Barba.

  
Editorial: Almuzara.
Fecha publicación:  febrero,2017
 Precio: 18,95 €
Género: Novela Histórica.
Nª Páginas: 352
Edición: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-16776-58-0

Autor

Periodista y escritor. En el año 2010 debutó en el mundo literario con su novela «Los diarios de Regent Street», en la que rendía homenaje a Sherlock Holmes y a Sir Arthur Conan Doyle. Con posterioridad, realizó una incursión en el mundo de la fantasía con su novela juvenil «El sueño de Titania» (2014), dedicada a su hija Sofía. La novela negra y el terror se mezclan por iguales dosis en su obra «El último tren de la estación del norte» (2015). Recientemente, acaba de publicar su primera colección de relatos, «La noche de Lear y otros cuentos navideños». Asimismo, su cuento «Las voces del mar» ha sido finalista del I Concurso Internacional de Relatos Cortos Ciudad de Sevilla 2016, y aparecerá publicado en el libro «Protocolo de actuación ante un fracaso».
 
Sinopsis

En la Sevilla de 1810, ocupada por el ejército francés, el paradero de un cuadro desconocido de Murillo es la obsesión del mariscal Soult. La ciudad se ha rendido sin oponer resistencia alguna, y sus soldados tienen la misión de encontrar a toda costa la preciada pintura para consumar así el saqueo que lleva a cabo el mariscal, que ha amasado una valiosa pinacoteca esquilmando a sus legítimos propietarios. Mientras tanto, Teresa, una joven de catorce años, descubre entre las páginas de un diario hechos atroces que mancillarán su inocencia para siempre. Aunque Teresa ya vive atormentada por un terrible secreto: desde muy niña posee la insólita facultad de percibir y ver a los aparecidos. A las ánimas del purgatorio.

En esta inquietante novela histórica, con ingredientes del mejor género gótico, Andrés González-Barba nos muestra una España oculta y tenebrosa, sometida por los franceses, pero en la que se liberan sin recato las fuerzas del más allá.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Como buena aficionada al terror, la novela gótica es un género que siempre me ha gustado. Por este blog han pasado novelas de M.R. James, Edgar Allan Poe o Henry James, caracterizadas por esas atmósferas lúgubres y esas historias truculentas llenas de aparecidos, fantasmas y entes del más allá. El terror que me produce ese tipo de lecturas es muy diferente del que nos ofrecen las novelas o películas ambientadas en época actual, más propensa a mostrar escenas sangrientas que a jugar con el terror psicológico. Aun así, las novelas góticas siguen estando de moda. 


Tanto es así que hay autores contemporáneos que aún cultivan el género. Es el caso del periodista Andrés González-Barba que publicaba esta primavera El enigma Murillo, novela que ubica en la Sevilla del siglo XIX y que narra un relato que aúna terror e historia. Editada por Almuzara, El enigma Murillo es un homenaje a ese género en el que despuntaron conocidísimos autores y que presenta una trama con diversas ramificaciones y un elenco variado de personajes.


Un capítulo introductorio será la puerta de entrada a un argumento cargado de historia y episodios tenebrosos. En el prólogo se narrará una escena pasada y bastante inquietante acaecida durante una noche lúgubre a orillas del Guadalquivir.  Fechado a finales del siglo XVIII, los hechos descritos cobrarán sentido hacia el desenlace de la novela, quedando hasta entonces medio olvidada, una vez que el lector se adentre en la lectura pero que, llegado el momento, recordará lúcidamente. 


Creo que El enigma Murillo no puede tener mejor inicio. Para empezar, y aunque cuesta encajar la Sevilla que se describe, me ha gustado mucho esa imagen que muestra de mi ciudad, tan lejana a la que se caracteriza por la luz intensa y el sol brillante. El autor consigue apartarse de esa imagen y consigue construir con acierto un ambiente lúgubre y tenebroso en el que, entre las sombras de la noche, todo puede ocurrir.






Pero el grueso de la trama se inicia en el año 1810, fecha en la que Sevilla está dominada por las tropas napoleónicas, quienes van ocupando poco a poco España y tiene en el punto de mira a la ciudad de Cádiz para culminar su conquista. Los sevillanos se muestran mansos y resignados ante el dominio de los franceses salvo por algún grupo de insurgentes que intentan poner freno a la dominación. 

En la calle Borceguinería reside la familia Guzmán. Francisco Javier Guzmán es un hombre asentado en la vejez e inválido, viudo y padre de tres hijas: Carlota, Matilde y Teresa. Su único heredero, Ignacio Guzmán ha muerto recientemente en extrañas circunstancias lo que aflige enormemente al anciano. Pero será la pequeña Teresa la principal protagonista de esta historia, así como un cuadro cuya autoría se atribuye a un joven Murillo, que en sus inicios pintó a una Virgen con Niño, un lienzo bello y cautivador que, si bien ha pasado por diversas manos, ahora pertenece a la familia Guzmán.


La casa de la familia Guzmán anda revuelta. En primer lugar porque los franceses han instalado en dicha vivienda a un hombre herido, Alberto Cienfuegos, que necesita ser atendido para curar sus heridas, algo que no agrada a Francisco Javier Guzmán. Por otro lado porque de todos es sabido el saqueo al que los franceses están sometiendo Sevilla, despojando a iglesias y conventos de su patrimonio artístico y requisando obras de artes de propiedad privada que pasan a manos del mariscal Soult, un amante del arte, especialmente de las obras de Murillo, y que se está haciendo de una colección en el Palacio Arzobispal, lugar en el que reside. Por ello, Guzmán decide ocultar el cuadro en manos amigas para evitar el expolio. 

A todo ello hay que unir lo que acontece a la pequeña Teresa Guzmán. Teresa es una joven de catorce años, muy sensible y con un don especial. Desde muy niña posee la facultad de ver presencias fantasmales y aparecidos, algo que le aterroriza pero que sobrelleva con la ayuda de su confesor  el padre Benito, la única persona que conoce lo que le ocurre y a quien ayuda en el hospicio de la Casa Cuna, donde ocurren algunos episodios paranormales. 


De la vida de Alberto Cienfuegos, hasta el momento en el que presencia una escena propia de los infiernos, iremos sabiendo a través del libreto que Teresa encuentra entre sus pertenencias y que irá leyendo poco a poco. Por dicha lectura que él ha titulado Mi camino hacia el infierno conoceremos que era un médico rural, feliz por tener una familia a la que adoraba. Alberto ha sufrido lo indecible en los últimos años y los horrores que le ha tocado vivir lo han convertido en un ser lleno de odio y rencor por lo que a veces se desprecia a sí mismo. Para librarse del acoso de los franceses tendrá que llevar a cabo una misión que le repugna.

Otro hilo argumental será el protagonizado por el francés Sebastien Blaze de Bury. Este personaje se nos da a conocer a través de su propio diario. Por cuestiones del azar entrará en contacto con Teresa pero creo que es de los personajes principales que menos protagonismo tiene por lo que tampoco me voy a demorar mucho con los detalles.

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Y por último, Francisco Blay, Aurelio Buendía y Antonio Escabel, tres insurgentes españoles que buscan unos documentos muy importantes que harían cambiar de signo la guerra contra los franceses. Son tres personajes que aparecen en contadas ocasiones pero sus fines son muy claros, atentar contra el mariscal Soult y robar el cuadro de Murillo que contiene información oculta de mucho valor. 


jueves, 27 de julio de 2017

ENTREVISTA a JAVIER SÁEZ DE IBARRA (Fantasía lumpen).

Autor


Javier Sáez de Ibarra trabaja en un instituto donde imparte Lengua y Literatura y es profesor en la Escuela de Escritores de Madrid. Autor de numerosas antologías, sus estudios y reseñas aparecen en revistas como El Buen Salvaje, El Cuaderno, Quimera o Turia. Es el editor de la obra de Hipólito G. Navarro, El pez volador (2008). Ha publicado el poemario Motivos (2006) y los libros de cuentos: El lector de Spinoza (Páginas de Espuma, 2004), Propuesta imposible (Páginas de Espuma, 2008). Relatos suyos se recogen en las antologías de referencia más recientes y han sido traducidos al inglés. Su obra Mirar al agua. Cuentos plásticos (Páginas de Espuma, 2009) obtuvo el I Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, y por Bulevar (Páginas de Espuma, 2013) el XI Premio Setenil al mejor libro de relatos del año.

Sinopsis


«Todo el mundo sabe que la guerra ha terminado, que los buenos perdieron, que la pelea estaba amañada… Los pobres siguen siendo pobres, los ricos se hacen más ricos. Eso es lo que pasa. Todo el mundo lo sabe», cantaba Leonard Cohen. Ahora nuestras voces se apagan, nuestra lucha declina, nuestra lengua se rompe en pedazos, nuestros sueños son negados. Y vamos convirtiéndonos lentamente en fantasmas…

Cada cuento de Fantasía lumpen es huella de vidas que sucumben o resisten a este orden de inhumanidad. La pérdida, el fracaso, el desahucio del sentido; pero también la dignidad, el honor y la fortaleza de unos y otros se hallan en estas páginas. Su lenguaje, reflexivo unas veces, irónico otras, nunca convencional y pleno de hallazgos, ilumina las circunstancias en que vivimos. La literatura de Javier Sáez de Ibarra es, de nuevo, interpelación, crítica, posibilidad.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Hasta ahora no había sucedido nunca pero Javier Sáez de Ibarra es el primer autor con el que coincidido dos días seguidos y en dos puntos geográficos distintos y bastante alejados. La primera vez, una tarde de viernes del pasado mes de junio, en un precioso hotel de Sevilla, al fresco y con el arrullo de una fuente como melodía de fondo, para hablar de Fantasía lumpen. La segunda vez, al día siguiente, a unos 500 kms. de distancia, bajo un sol abrasador y dentro de la caseta 364, que tenía la editorial Páginas de Espuma en la última Feria del Libro de Madrid. De ahí la dedicatoria que os muestro más abajo que siempre me provoca una sonrisa cada vez que pienso en ella. 

Javier Sáez de Ibarra es un profesor de literatura que ejerce también como escritor, actividad que avala unos cuantos títulos en su haber. Recientemente ha publicado Fantasía lumpen, un volumen de cuentos que llenó mis horas de lectura el pasado mes y del que os hablaré la semana próxima. Probablemente sea la reseña que cierre el blog temporalmente por motivos vacacionales. Pero antes de eso, aquí os dejo lo que Javier Sáez nos contó. 

Marisa G.- Javier, antes de entrar en materia y aprovechando que tengo a un profesor de literatura delante te voy a hacer una pregunta que me ronda desde siempre.

Javier S.- Dime.

M.G.- Mira, yo no sé cómo serán ahora los planes de estudio ni los programas de las asignaturas pero en mi época me hicieron leer libros que con el tiempo, he entendido que no eran lecturas para mi edad. ¿Qué opinión tienes tú?

J.S.- No, no son adecuadas. A ver, se empieza a estudiar historia de la literatura en tercero de la ESO, cuando los chicos tienen catorce años. El lazarillo de Tormes se lee con esa edad, El Quijote, alguna comedia de Lope de Vega, Garsilaso de la Vega, La Celestina, o por lo menos fragmentos,... y no, no son lecturas idóneas para estos chicos pero por otra parte aportan un conocimiento que se supone que tienen que tener porque muchos acaban cuarto de la ESO y entran en un ciclo de Formación Profesional y necesariamente hay que hablarles del Quijote porque forma parte del patrimonio cultural. 

Lo sabio sería leer algunas cosas más asequibles para ellos y a la vez leer estos libros que te comento. Ahí está la discusión. Hay quien dice que El Quijote no deberían leerlo pero sí una versión adaptada porque ahora hay muchas editoriales que te ofrecen esta opción de versiones adaptadas.

M.G.- Ah, no sabía eso. Es que siempre he pensado que hay lecturas que en vez de acercar a los jóvenes a la literatura lo que consiguen es espantarlos.

J.S.- Sí, sí,... Yo soy más partidario de que se lean este tipo de obras ya en Bachillerato, con dieciséis o diecisiete años. A esa edad sí pueden entender los textos mucho mejor.

M.G.-  Entiendo. Bueno, Javier he estado leyendo sobre ti. Por lo que sé has escrito poemarios, cuentos, relatos,... ¿No has probado la novela?

J.S.- Sí, de hecho tengo una novela para la que estoy buscando editor. Y también he escrito una obra de teatro porque yo me considero escritor, sin etiquetas, pero sí he cultivado mucho más el cuento que otro género.

M.G.- Y después de dos premios de reconocido prestigio vienes con Fantasía lumpen. ¿Estos son cuentos que has ido escribiendo y posteriormente has recopilado en este volumen?

J.S.- El libro tiene tres partes. La segunda parte contiene los cuentos más antiguos. Algunos tienen casi quince años y no tienen que ver con la crisis porque son anteriores. El tema social siempre me ha preocupado y he sido muy sensible con esas cuestiones. Los cuentos de la primera parte son más breves y sí surgen a partir de la crisis, al igual que el último cuento. La verdad es que sí me propuse escribir sobre el mundo laboral y quise aprovechar esos cuentos que ya tenía escritos, los de la segunda parte, porque casaban muy bien con el proyecto del libro y quise rescatarlos.

M.G.- Me ha resultado curioso leer en la nota de prensa que los premios que has recibido te han abierto muchas puertas, has podido publicar en revistas, te han acercado a los lectores,... sin embargo, puntualizas algo que no sé si tomármelo de manera positiva o no. Vienes a decir algo así como que estos premios no han influido a los críticos. ¿A qué te refieres exactamente?

J.S.- Es una queja. Yo creo que los críticos nunca recogen la trayectoria del autor cuando hacen una reseña, especialmente si son libros de cuentos. Ellos analizan el libro de cuentos, analizan los cuentos concretamente, les gusta más o les gusta menos, pero nunca sitúan la obra en un contexto ni la relacionan con las anteriores obras del autor. Con esa frase me refiero a que esos premios no han servido para que, sobre mí, haya una mirada más amplia, se me mire con más perspectiva sino que simplemente se han centrado en el libro. Creo que hay una cortedad de miras en cuanto a la literatura algo que no ocurre, por ejemplo, cuando un crítico opina sobre un cuadro. Si tú lees una crítica de pintura siempre se habla de la trayectoria del autor, las influencias, dónde ha expuesto, qué aporta la obra con respecto a la anterior,... Incluso esto ocurre en el sector de la música pero en literatura no. No importa lo que hayas hecho antes, ni los premios que hayas ganado, solo importa el libro actual y en eso se centran. Por eso dije esa frase.

M.G.-  Vale, vale... Y leyendo la sinopsis se dice «Cada cuento de Fantasía lumpen es huella de vidas que sucumben o resisten a este orden de inhumanidad». Cuando yo leí esto, antes de adentrarme en el libro, sentí como que me iba a encontrar con textos grises, agoreros,... No sé si esta era tu intención porque lo que es cierto es que hay mucha crítica social.

J.S.- Sí, la temática era esa pero es verdad que muchos cuentos están hechos desde el humor, desde la parodia, la exageración, la fantasía,... porque tampoco pretendía hacer una cosa muy lacrimógena. He querido escribir un texto que habla de cuestiones duras pero dejando respirar al lector, e incluso incitándole a pensar las cosas. Ya sabemos en qué mundo vivimos pero a veces se nos olvida y por eso he buscado estrategias para sorprender al lector y formalmente proponerle un punto de vista que le haga pensar.

M.G.- Efectivamente hay humor y hay mucha ironía. Por ejemplo, en el cuento Diversos avatares... que tiene un título tan larguísimo y que ya encierra humor en sí mismo, planteas que es mejor tomarlos la vida a risa porque de otro modo casi que no nos merece la pena ni levantarnos.

J.S.- Sí, claro. El humor es una herramienta de trabajo para distanciarte de lo que pasa. Eso por una parte. Y también para pensar mejor sobre ciertos temas. La tradición de la novela social de los años 50 o 60 planteaba una novela muy realista, era más una crónica periodística que literaria. Como te digo quería dar un enfoque diferente y el humor me servía para aliviar un poco la tensión y también para contar cosas a través de la risa como hacía Chaplin que para mí es un referente. Chaplin te habla del abandono de los niños en la película Chico pero lo hace con humor. Te ríes con la situación pero a la vez te hace pensar sobre la cuestión.

M.G.- Con ese cuento efectivamente uno se ríe. Nos reímos como lector y no sé si tú te has reído también a la hora de escribirlo.

J.S.- Sí, sí, me lo he pasado bien. Tengo que pasármelo bien para que el lector se pueda reír. 

M.G.- Javier, estos cuentos tienen como temática el mundo laboral, la crisis, la subsistencia,... Pedir de verdad me ha parecido un cuento muy desgarrador aunque tiene un toque de fantasía al final, me ha parecido durísimo  y se sufre como sufre el protagonista.

J.S.- Claro. Es un cuento muy duro aunque por otra parte es inverosímil. En realidad es una metáfora para demostrar que en los trabajos hoy en día te comen el tiempo, el de tu relación familiar, el del cuidado de los hijos, el de tu ocio y tu tiempo libre. He querido construir un símil que también resulte cómico pero que te haga plantearte mil cosas.

M.G.- Hablas de hacer pensar a los lectores y efectivamente ocurre tal que así. Con El escritor me hiciste pensar en la creatividad como escritor. En este cuento el protagonista hace una reflexión y comenta que él no puede escribir de aquello que no conoce, incluso creo que llega un momento en el que dice que acudir a la imaginación es mucho más fácil que narrar la realidad. ¿Esto es cierto?

J.S.- Bueno, eso es lo que dice el personaje pero yo no me lo creo del todo. A ver, en parte es verdad y en parte, no. Es cierto que escribir de algo que no has vivido no siempre se consigue porque hay cosas que se te pueden escapar pero la empatía y la solidaridad te pueden hacer comprender cierta situación personal. La experiencia personal me parece básica pero la experiencia no solo se limita a lo que te ha pasado a ti sino también a lo que le ha podido pasar a tu hermano, a tu vecino, a tu primo, aunque no lo hayas vivido en primera persona. 

M.G.- Me gusta de tus cuentos que son diferentes, originales. Por ejemplo, De tal palo es casi dos cuentos en uno porque tú nos ofreces dos versiones de la misma historia y el lector puede elegir la que prefiera.

J.S.- Gracias, gracias. Intento buscar mi propio camino, mi propia estética y por eso a veces hago cuentos que no son muy habituales. No voy a decir que soy el primero en  hacer determinada cosa porque ni me interesa ni me preocupa, pero sí me gusta hacer cosas que no son muy frecuentes. 

En este cuento que mencionas, por ejemplo, hay determinadas escenas o situaciones que me hicieron pensar en otras cosas y por eso recurrí al recurso de las notas. La historia se bifurca y tiene dos versiones. Esto es algo que te permite hacer el cuento pero no la novela. 

El lector se puede plantear cómo leer este cuento y yo le diría que lo puede leer como quiera, o bien de corrido y luego leer las notas o ir interrumpiendo la lectura para acudir a las notas. De todos modos me gusta dar libertad al lector.

M.G.- Las voces narradoras también me han gustado mucho por las sensaciones que provocan. En El museo, la voz es la de una mujer que me ha provocado mucha zozobra.

J.S.- ¿Te has identificado con ella?

M.G.- Bueno, identificarme en parte pero lo más interesante es que me he sentido zarandeada. No es una voz que deje indiferente.

J.S.- Esto de las voces narradoras es lo que más destacan los lectores y los críticos en mis cuentos. Por regla general no pretendo provocar ciertas emociones intencionadamente pero sí intento ser fiel a las experiencias o a las emociones que pueden llegar a sentir esas voces narradoras, algo que veo que llega a los lectores y por lo tanto funciona. Creo que esto se produce porque trato de captar o arrancar una parte de la experiencia, sin imposturas intelectuales ni estéticas, sino abordando el fondo del asunto. Entonces siento que conecto mejor con el lector. 

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